Sebastián abrió la puerta del coche para Dalia y Sofía en cuanto llegaron a la mansión, y las dos bajaron, pero Sofía se detuvo y lo miró, con su sonrisa forzada.
— Señor Castilho, ¿no quiere ayudarnos a estudiar para los exámenes? Usted participó en las clases, debe haber aprendido algo. Y mañana es el examen de física, y parece que usted entiende mucho sobre fuerza, atracción y esas cosas... ¡venga a ayudarnos! —
Dalia tomó a Sofía por la mochila y la jaló hacia su lado.
— El señor Castilho d