CAPÍTULO 37

Júlia caminaba de un lado a otro, impaciente, dentro de la sala de seguridad.

— Amor mío, cálmate — dijo Leonardo, intentando tranquilizarla.

— ¿Calma? No contestan el teléfono, no sabemos dónde está mi hija... ¿cómo voy a estar tranquila?

Leonardo la abrazó. Él estaba igual de nervioso, pero necesitaba aparentar calma y control para no poner a su esposa aún más ansiosa.

— Señor, encontramos la ubicación del GPS del coche — informó uno de los guardias de seguridad. — Pero...

— ¿Pero qué? ¿Dónde
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP