Júlia sonreía a la niña que dormía acurrucada en su regazo y acarició delicadamente su rostro con la punta de los dedos, apartando los mechones de cabello.
— Es tan hermosa — susurró sin apartar la mirada de ella. Sonrió al recordar cómo la pequeña la había llamado "mamá" todo el día, y cómo su corazón saltaba cada vez que oía esa palabra en su dulce voz.
En el centro infantil donde trabajó, varios niños solían llamarla madre cuando desarrollaban afecto, pero ninguna de esas voces tocaba su cor