—La decisión es tuya. ¿Quieres que me vaya? Me iré, ¡y no volverás a verme jamás!— reafirmó Julia, manteniendo la mirada firme sobre Leonardo, dejando claro que no se trataba de una amenaza vacía, sino de una promesa, una consecuencia directa de la decisión que él tomara.
Leonardo apretó aún más el brazo de Julia, temeroso al ver su mirada decidida, seguro de que no hablaba por rabia ni impulso, sino desde una decisión sólida, madura y definitiva.
—Yo…— comenzó Leonardo, pero no logró contin