Adrian llegó a la mansión y se asustó al ver a alguien sentada en la sala con las luces apagadas. Pronto la persona encendió la lámpara y fue hacia él.
–¿Cómo está ella? ¿Está bien?– preguntó Julia en cuanto se acercó a Adrian.
–Ah, Julia, me asustaste. ¿Qué haces despierta a esta hora?– preguntó él con la voz arrastrada, y caminó hasta el sofá, dejándose caer allí.
Julia miró a Adrian y frunció el ceño al percibir aquel olor.
–¿Bebiste?–
–Solo un poco, necesitaba desestresarme–
Julia suspiró.