Cuando Adrián regresó a la capital, ya no lo hizo como duque, sino como prisionero de la Corona.
Evelyne ya no estaba en su residencia.
Al descubrir la conspiración que había mantenido con Norval, intentó huir aquella misma noche.
Pero las puertas de la ciudad permanecían cerradas.
La guardia real la encontró antes de que pudiera escapar y la llevó de vuelta al palacio.
El rey no ordenó su ejecución.
Le arrebató todos sus títulos y la condenó a pasar el resto de su vida en el monasterio junto a