Siete días después de mi llegada, fui recibida por la corte de Norval.
El palacio se alzaba en el corazón de la capital, con sus torres oscuras perdiéndose entre la nieve. En el salón de audiencias, el fuego de las chimeneas ardía con tanta fuerza que el aire resultaba pesado.
El rey aguardaba en el estrado. Su cabello ya estaba completamente plateado por los años, y en sus ojos había una culpa que no intentaba ocultar.
Leoric mantenía mi mano entre las suyas.
—Padre, ella es Elara.
El rey guard