Judy permanecía sentada en absoluto silencio sobre el sofá de sus habitaciones privadas, sosteniendo entre las manos un libro del cual no había sido capaz de avanzar una sola página.
Su atención no se encontraba en la lectura.
Su mente vagaba a la deriva.
No cesaba de repasar en su cabeza los acontecimientos que habían tenido lugar durante los últimos días.
La convención.
Las miradas escrutadoras.
Los elogios recibidos.
And la firmeza con la que David había estrechado su mano, como si se propus