La oficina estaba en silencio, esa clase de silencio que hacía que cada pequeño sonido retumbara en las paredes. Los papeles crujían mientras David se sentaba en su escritorio, pensando profundamente en el dinero desaparecido y en la noticia del embarazo. Su mente estaba llena, pesada de pensamientos, pero sentía una leve sonrisa al saber que Judy estaba a salvo, descansando tras la revelación del día anterior.
De repente, el sonido de unos pasos pesados rompió la calma.
“¡Deténgase ahí!”, grit