La habitación del hospital quedó en silencio después de que el médico se retirara.
La puerta se cerró suavemente, dejando solo a David y a Judy en el interior.
Judy yacía en la cama, mirando al techo blanco. Sus manos descansaban sobre su vientre, pero se sentían extrañas allí, como si no pertenecieran a ese lugar.
Embarazada.
La palabra no dejaba de resonar dentro de su cabeza.
David permaneció de pie cerca de la puerta por un momento. No se movió. No habló. Su mente se sentía pesada, llena de