La convención finalmente llegó a su conclusión.
Las largas horas de ponencias, informes financieros y debates estratégicos habían quedado atrás.
Los asistentes comenzaron a levantarse de sus asientos con parsimonia.
Algunos estiraban los brazos para sacudirse el cansancio.
Otros revisaban de inmediato sus teléfonos móviles.
Unos cuantos compartían risas sutiles mientras conversaban en pequeños grupos.
El ambiente en el salón, que al inicio de la jornada se sentía denso y cargado de expectación,