SEIK
Mientras me alejaba de la arena, con el bullicio del público todavía resonando en mis oídos, no pude evitar pensar en el combate con Aria. Había sido… divertido. Más de lo que esperaba.
Pero lo que más me llamó la atención fue cómo su rostro cambiaba con cada golpe, con cada movimiento fallido. Sus expresiones eran un libro abierto: frustración, desafío, una pizca de miedo y, de vez en cuando ese destello de orgullo herido...
Sin quererlo, deseaba volver a verlo en ella.
Tuve que salir