NARRADOR
La mansión del Clan Kalo estaba envuelta en un silencio ominoso. La noche reinaba con una quietud casi solemne, quebrada únicamente por el suave zumbido del viento colándose por las grietas de las ventanas.
Las lámparas de aceite iluminaban los corredores con una luz tenue, proyectando sombras largas y fantasmales sobre las paredes de piedra.
En el salón principal, Benjamin, el líder del clan, permanecía sentado en el trono de madera tallada, con una postura que irradiaba autoridad.