ARIA
Me desperté sobresaltada, aún con el eco de la batalla retumbando en mi mente. Jadeo, confundida, y parpadeo un par de veces hasta que reconozco la habitación.
—¡Mamá!
La voz de Marcus me toma por sorpresa, pero es su rostro —arrugado por la angustia, con los ojos enrojecidos— lo que me parte el alma. Aun así, logro esbozar una leve sonrisa cuando su manita temblorosa se posa sobre mi mejilla con un cuidado extremo, como si temiera romperme. Le tomo la mano con suavidad y le doy un pequeño