La nota llegó el viernes por la mañana.
Valerie la encontró en el buzón cuando bajó con los trillizos a las ocho menos cuarto, antes del trabajo, en el mismo sobre fino y sin membrete de las veces anteriores.
Pero esta vez el sobre tenía algo diferente.
No era la letra de Roger.
Era letra de molde. Como si alguien hubiera escrito con la mano no dominante para que no se reconociera la caligrafía.
Valerie no lo abrió en la calle.
Lo metió en el bolsillo del abrigo.
Dejó a los trillizos con la vec