Encontré a Kendrick recostado en su jeep, está con los brazos cruzados en su pecho y se ve tranquilo desde los ojos de cualquiera. Sin embargo, por su mandíbula tensa está muy preocupado. Me acerqué, abre sus brazos y me arrojé.
—Llamé a papá y le conté —su voz es apenada—. Se molestó bastante, pero sé que siente alivio de que explotara el asunto. Algo me grita que Rodrigo irá a casa, mi abuela está y la llamé para que no se asuste.
Siento miedo, tengo el presentimiento de que algo malo sucede