En esta guerra silenciosa que se vio obligada a comenzar, el primero en perder la paciencia fue Justin.
Aquella noche, después de asistir a una fiesta, desde lejos vimos a Adrián sosteniendo un violín bajo la luz de la farola junto a la puerta de hierro.
Y el camino a casa estaba cubierto con pétalos de rosa.
Apenas bajé del coche, el cielo detrás de mí se iluminó con miles de fuegos artificiales.
Entre el estruendo de las explosiones, Adrián tocaba el violín interpretando “Himno al Amor”.
Justi