El sobre no tenía remitente.
Llegó al bufete de Elena un martes por la tarde, en el correo ordinario, mezclado con facturas y una notificación del Colegio de Abogados. Sin número de certificado. Sin etiqueta de seguimiento.
Solo el sobre.
Con una letra en el reverso, escrita a mano con tinta azul antigua. Densa. De esas tintas que ya no se fabrican igual.
R.
Elena lo llamó a Isadora antes de abrirlo.
—Tienes que venir.
—¿Qué pasó?
—Nada urgente. Nada que requiera equipo. —Una pausa breve—. Solo