La princesa estaba sorprendida con las palabras de su hermano. Nunca se le cruzó por su mente que estuviese de acuerdo con ese lazo impuesto por madre luna. Así que soltó palabras fuertes y altisonantes
—¡Odio a ese pulgoso de mierda! No lo voy a aceptar jamás. Prefiero quedarme en la miseria ¡Maldita sea! ¿Por qué Él? (miro al rey) ¿Por qué precisamente escogió a ese maldito can de los infiernos?
El rey estaba complacido con esa unión, adoraba a su hermana y quería mucho a su amigo licano. Lo