El inspector jefe tenía cara de alguien que recibió instrucciones que le incomodaban pero que iba a cumplir de todas formas.
Valentina lo leyó en los primeros tres segundos. No en la postura ni en los gestos preparados. En la zona alrededor de los ojos. Los ojos son siempre lo más difícil de controlar cuando uno está haciendo algo que preferiría no estar haciendo.
—Buenos días —dijo el inspector.
—Buenos días. —Valentina no extendió la mano. Sostuvo la carpeta—. Tenemos todo disponible para la