La maestra Martin devolvió el proyecto el jueves.
Con calificación y con un comentario de siete líneas al final.
Emma leyó la calificación primero.
Diez.
Luego leyó el comentario.
La maestra Martin llevaba once años enseñando historia contemporánea. En once años había leído suficientes proyectos de historia como para saber en los primeros dos párrafos si un estudiante estaba describiendo algo o diciéndolo. Describir era lo que hacía la mayoría. Decir era lo que hacía muy pocos.
El comentario de