El documento tenía doscientas ochenta y siete páginas.
Valentina había tardado cuatro meses en escribirlo.
Con una mano mientras la otra cargaba bebés, firmaba contratos, enterraba a personas que quería, revisaba balances en la madrugada y respondía a amenazas que llegaban en sobre manila o en portada digital dependiendo del día y de quién las enviaba.
Doscientas ochenta y siete páginas construidas en los espacios que nadie ve desde afuera.
En las noches cuando las niñas dormían y el estudio qu