Clara
Me quedo congelada cuando abro la puerta y Sebastian Hale está ahí.
Durante una fracción de segundo pienso que lo estoy imaginando. Es el cansancio, los nervios, mi mejor amiga detrás de mí, aun con ganas de arrancarme el sobre del bolsillo, pero no, es real, está de pie frente a mí, con esos ojos marrones intensos y ese porte imponente y hermoso que me flechó desde el primer momento.
Mi corazón se desboca, y entonces, Evelyn se asoma detrás de mí.
—¿Sebastian? —pregunta, confundida—. ¿Q