Sebastian
La mansión Hale siempre ha sido silenciosa, pero hoy el silencio pesa más que nunca. Cuando cruzo la reja principal todavía siento el olor húmedo de las flores del cementerio pegado a la ropa, como si el día no quisiera terminar de soltarme. Apago el motor del coche y me quedo unos segundos mirando la fachada de la casa donde crecí, preguntándome en qué momento todo se volvió tan absurdamente complicado.
Evelyn está muerta. La frase todavía suena irreal incluso dentro de mi propia cab