Sebastian
Reconozco la voz de Mercedes pidiendo ayuda, así que no camino, corro y empujo la puerta del salón sin tocar. La escena es clara, Evelyn está en el suelo, pálida, inmóvil, con el cabello extendido sobre el suelo y los ojos cerrados, mientras su madre permanece de pie a su lado con el rostro desencajado y las manos crispadas.
—¿Qué pasó? —exijo, arrodillándome junto a ella, mientras siento cómo el pulso se me acelera con una violencia que no logro controlar—. ¿Qué le hiciste, qué le di