Augusto despertó antes de que saliera el sol. Se quedó un tiempo en silencio, recostado, observando el techo oscuro, escuchando la respiración tranquila de Eloise a su lado. Todavía sentía el olor de su cuerpo mezclado con las sábanas. Aquello debería haber sido solo una noche más —pero no lo fue.
La piel todavía ardía con el recuerdo. Su toque, sus ojos, la manera en que encajó con él… todo quedó grabado como un tatuaje invisible.
¿Pero volver a confiar?
Sería una estupidez. Lo sabía. Y sobr