El Juego ComenzóEl fin de la jornada llegó como un alivio silencioso. Las luces de la empresa se fueron apagando de a poco. Augusto pasó junto a ella sin decir una sola palabra.El traje impecable, el paso firme… pero los ojos, ah, los ojos…Por un instante, Eloise los enfrentó.Había algo ahí.No era solo cansancio.No era rabia, ni prisa.Era dolor. Un dolor contenido, sofocado, casi imperceptible.Y por un breve segundo, le dolió a ella también.Sin entender por qué, se quedó parada, con esa extraña sensación clavada en el pecho.La tensión flotaba sobre él como una sombra.En el elevador, solo el sonido metálico del mecanismo rompía el silencio. Bajó hasta el estacionamiento privado, donde el chofer ya lo esperaba junto al auto negro de lujo. Sin una palabra, Augusto subió al vehículo y, con el rostro vuelto hacia la ventana, partió hacia su apartamento.En cuanto llegó al penthouse, se quitó el saco, aflojó la corbata y fue directo al bar en el centro de la sala, una
Leer más