Augusto giró el rostro, finalmente mirándola, pero con los ojos entornados.
—Eloise…
Ella arqueó una ceja, cruzando los brazos.
—Solo me pareció que debía avisarte, ya que pareces confundido.
Él dio un paso hacia ella, pero antes de que pudiera decir algo, un golpe en la puerta los hizo congelar.
—No vi nada… ¡pero sentí el caos desde acá! —la voz burlona de Thiago Albuquerque atravesó la puerta antes de que esta se abriera.
Augusto cerró los ojos, claramente pidiéndole paciencia a los dio