Gerard guardó silencio por unos segundos, sintiendo cómo el piso se le movía. Por primera vez en su vida, se quedó sin palabras ante un empleado. El vacío en su pecho se hizo más grande al darse cuenta de una verdad incómoda: realmente no sabía cuáles eran las flores favoritas de Sofía. A pesar de las noches de pasión y de compartir la misma cama, no conocía esos pequeños detalles de su esposa.
Para salir del paso y no demostrar su ignorancia, carraspeó y recuperó su tono firme.
—Rosas —d