Luego de nuestra conversación, acordamos que iniciaríamos con la mudanza a final de semana. Mis hombres me ayudarían con lo cualquier cosa que se ofreciera. A pesar de haber imaginado este suceso durante tantos meses, no pensé me sentara como una patada. Debía modificar unas cuantas cosas en el ático y esperaba que el sueldo me alcanzara.
Ambos salimos del edificio y Alexey me dejó en la entrada de la revista. Nos despedimos brevemente, acordando que nos veríamos la hora del almuerzo nuevamente