Luego de terminar la conversación, que sin duda alguna había sido la más extraña que tenía hasta ahora, el Boss nos ordenó que volviéramos a la fiesta. Acordamos reunirnos con el resto de su familia y los miembros de la hermandad el día de mañana, también teníamos que hablar con su consejero para que redactara el acuerdo.
Me llevé una mano por el rostro. El día fue realmente difícil y lo único que realmente quería era dormir unas cuantas horas, tal vez así podía fingir que todo esto no era más