—¿Quieres ir a almorzar? —preguntó Theo mientras se colocaba un abrigo por encima de la camisa. Observe el reloj por encima de su hombro. Eran las 3:00 pm, nuestra hora de salida. Con tanto trabajo sobre los hombros me había olvidado por completo. —¿Tu esposo no se enojará? —Solté una carcajada al ver la expresión de miedo en sus ojos.
Negué moviendo la cabeza de un lado al otro. La coleta en la que había recogido mi cabello me golpeó el hombro. Todavía estaba a medio risa. Entendía que estuvie