El resto de los días que pasamos en Colombia fueron increíbles. Sin tener que preocuparnos por los negocios, Alexey y yo pasamos mucho tiempo junto. Ni un solo momento se despego de mi lado. Me acompaño a cabalgar, recorrimos la extensa cantidad de hectáreas que tenía la hacienda y también fuimos a nadar a un rio que quedaba cerca.
Incluso pude tomar las fotos que se necesitaban para la revista, ya solo me quedaba escribir la nota. Había muchos animales a los que capturar y lamentaba no poder h