Se supone que el domingo por la noche estaría preparando mi ropa para el primer día de trabajo. En lugar de eso, me encontraba alistando la maleta para salir en unas horas hacía la otra punta del mundo. Evidentemente eso no estaba en mis planes inmediatos.
Arroje un pantalón en la pila que se había ido formando hace al menos cuarenta minutos. ¿Qué demonios tenía que ver yo con sus negocios en Suramérica? Nada, ni siquiera conocía como se hacían los tratos allá o que estaban comerciando juntos.