Alexey y yo estábamos aterrizando de nuevo en la fortaleza. La reunión terminó en que Fujimoto le entregaría lo más pronto posible a Yukuta y sus seguidores a La Esfinge. Ya ellos se encargarían de decidir su suerte. Aunque era obvio que ninguno saldría vivo.
—¿Crees que los asesinaran a todos? —interrogue aceptando su mano para bajarme del helicóptero. El Boss nunca dejaba que ninguno de sus hombres me tocara, a no ser que fuese absolutamente necesario. Si ocurría por accidente, se apresuraban