Me sentí aliviada cuando aterrizamos. El cansancio estaba matándome y sentía los pies muy hinchados. Debía quitarme estos tacones cuanto antes. Alexey estaba dormido con la cabeza ligeramente inclinada sobre la ventana del helicóptero.
Se había dejado crecer la barba y ahora era una sombra de pelo rubio en su rostro, lo cual le daba un aspecto mucho más masculino e intimidante. La forma tan pacifica en que se veía dormido me causaba mucha ternura. Lamentablemente tuve que despertarlo.
—Alexey y