ALEXEY
Debía ser una broma, una de mal gusto. ¿Cómo era posible que Amaranta estuviese embarazada? ¡Pero que estúpido! Claro que sabía el origen de esta concepción. Me llevé ambas manos detrás de la cabeza. Dios mío. Estaba a punto de entrar en una crisis nerviosa. Valiente Boss de la mafia había resultado. Ahora mismo parecía un gato asustado.
—¿Estás completamente seguro? —le pregunto al médico. Erasmus asintió y sonrió, parecía realmente divertido. —Creo que voy a desmayarme. —aseguré soste