Serena
Miro el mensaje de Ian, una y otra vez, con una sonrisa de tonta en la cara, o así creo que me veo.
Él es tan lindo…
—Por lo menos tengo una razón para sonreír en medio de este infierno. —Suspiro.
Salgo de la habitación y doy vueltas en toda la casa, entonces me siento en el jardín, para admirar las rosas que me regaló papá ayer y que mamá me ayudó a sembrar.
—Si sigo aquí encerrada, me volveré loca —musito.
Vuelvo a entrar a mi perfil, solo para leer el mensaje que me dejó Ian. Por un m