Serena
Los labios habilidosos de Ian chupan los míos como si de un caramelo se trataran, acción que me provoca una sensación placentera y un cosquilleo sabroso.
Sin embargo, el recuerdo de la modelo y él besándose en el bar rompe con el encanto del momento. Es por esto que lo empujo con rudeza y me limpio la boca con dramatismo exagerado.
—¡Acabas de besar a otra mujer, infeliz! —Me levanto del sofá y hago cara de asco.
Por su parte, Ian entorna los ojos y se pone de pies, entonces me encara co