Arianna
—Hagamos una parada rápida —le anuncié a mi guardaespaldas, quien se congeló al ver el lugar hacia el que me dirigía.
Pensé que le había provocado un par de ataques al corazón al pobre hombre el día de hoy, pero esto era en parte su culpa. Sus palabras fueron las que me hicieron despertar, reaccionar ante lo estúpida que estaba siendo. Entré a la sex shop con él siguiéndome a una distancia segura. Comencé a caminar por los pasillos y mis ojos se agrandaron ante la cantidad de aparatos q