Silvina regresó apresuradamente a su habitación.
Tal como sospechaba, nada más entrar, vio una caja de Romanée-Conti colocada justo en el centro del salón.
Tania estaba tan emocionada que casi saltaba de alegría mientras tomaba fotos con el móvil.
Al ver entrar a Silvina, exclamó con voz llena de asombro:
—¡Silvina! Aunque yo tenga dinero, ¡ni loca gastaría tanto! ¡Una sola caja de este vino cuesta más de diez millones de dólares! ¿Cómo se te ocurrió escoger algo así?
Silvina se dejó caer en