Por fin llegó el tercer día.
Silvina se levantó muy temprano, con la energía y el entusiasmo de quien se prepara para una batalla importante.
Junto con los demás, se puso ropa cómoda, zapatos ligeros y una sonrisa lista para brillar en el concurso culinario de la jornada.
Oh, cielos… —pensó riendo para sí— Todavía no me acostumbro a la idea de que ahora soy una mujer rica.
Pero aun así, se dijo que aunque perdiera el concurso, ya podía darse el lujo de comprarle un Porsche a Tania.
Los equipos