Cuando Silvina se marchó, el capitán levantó la mano y se quitó la máscara y la peluca, revelando aquel rostro de belleza devastadora.
Tomás salió lentamente de entre las sombras.
—Los gustos del señor presidente sí que son peculiares —murmuró con cautela—. Encontrarse con la señora de esta manera…
Leonel, con una expresión de ligera frustración, siguió con la mirada la silueta de Silvina mientras se alejaba.
Lástima… estuvo a punto de besarla, pero no lo logró.
Aun así, su reacción le había en