La noche ya estaba avanzada cuando Taylor Remington Miller salió de la casa de los Montgomery. El sonido apagado de las risas, los brindis y la música de fondo aún se escapaba por las rendijas de la puerta, pero él necesitaba aire. Aire puro, lejos de los cubiertos dorados, de las miradas calculadoras, de las sonrisas falsas y… de Lila Montgomery. O tal vez fuera exactamente lo contrario. Tal vez necesitaba alejarse para no hacer lo que su piel le pedía con una urgencia casi animal: buscarla ot