Amanda Selfer
Quería respirar.
Fue lo que pensé cuando me levanté de la mesa y dije que iba al baño. Nadie prestó mucha atención, claro. Todos estaban ocupados brindando por el compromiso, hablando de acciones, caballos, los nuevos vinos italianos… Era una de esas fiestas donde todos sonríen mucho, pero los ojos no brillan. Todo tan perfectamente montado que rozaba lo insoportable. Necesitaba salir. Necesitaba un poco de silencio, de aire, de mí misma.
Atravesé los pasillos de mármol de la mans