Capítulos Cerrados.
La oficina de Herrera a las cinco de la tarde tiene una luz diferente a la de la mañana, más cálida.
Del tipo que no se planea sino que llega cuando el sol baja en el ángulo exacto y entra por la ventana lateral y convierte cualquier espacio en algo que parece más importante de lo que es o exactamente tan importante como es.
Daniel Soler está sentado frente al escritorio de Herrera cuando entramos. Se gira cuando escucha la puerta.
Me mira, pero no con la expresión de cuando estábamos en el pas