El reloj marcaba las 02:17 de la madrugada.
Pero en la residencia Fort…
El tiempo no avanzaba.
Se consumía.
Axel estaba de pie frente a una pared completa de pantallas, cada una mostrando mapas, rutas, cámaras, informes en tiempo real. Su figura, erguida e imponente, proyectaba autoridad… pero sus ojos, hundidos en una oscuridad creciente, revelaban algo más peligroso que la ira.
Desesperación.
—Repite el recorrido —ordenó con voz baja.
Un analista dudó apenas un segundo.
—Señor, ya lo