Axel empujó la puerta principal de la mansión con un golpe seco, como si la madera tuviera la culpa del nudo que sentía en el pecho desde que salió del vehículo sin mirar atrás, aunque había esperado que Catalina asistiera a clase, no obstante aquello no ocurrió y él no iba a ser muy duro, no después de ver que estaba herida.
Había pasado toda la tarde en la universidad intentando concentrarse, pero era imposible: cada vez que alzaba la vista al reloj, una punzada de irritación lo atravesaba. ¿