-Siéntate Catherine- indicó la señora Rebeca detrás de su escritorio
Por la noche la señora Rebeca me llamó por teléfono pidiéndome que fuera a verla a su mansión
El lugar era muy amplio para ser solo un despacho, en las paredes blancas se encontraban colgadas grandes pinturas que valían millones y en lado izquierdo un gran piano blanco.
-Me imagino que debes estar enterada que Mathew tiene la aprobación para divorciarse de ti- dijo encendiendo un puro.
-Así es.
La señora Raquel me escaneó con