Aurora despertó lentamente, sus sentidos adormilados aún por el cansancio, pero reconociendo de inmediato el calor que la envolvía.
Dante la sostenía entre sus brazos, su respiración profunda y calida vibrando contra su cabello. Durante unos segundos, se permitió disfrutar de esa cercanía, de la seguridad que le ofrecía su abrazo.
Sin embargo, algo dentro de ella sabía que él no había dormido casi nada durante la noche. Lo había sentido moverse inquieto, levantarse en silencio más de una vez,